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LUCÍA BARBUTO: “LAS MUJERES NO VENIMOS A SACARLE EL LUGAR A NADIE, QUEREMOS TRABAJAR EN CONJUNTO”

“Fueron meses movidos en el fútbol argentino pero es parte de ser dirigente, estamos acostumbrados. Se vuelve más complicado en estos tiempos, por la pandemia y la cuarentena, pero es una realidad que nos atraviesa a todos a nivel mundial. No estamos exentos de esto que nos toca vivir”, confesó Lucía Barbuto, presidenta del Club Atlético Banfield, a la periodista Sofía Martínez el viernes pasado (7 de agosto), durante el Webinar “Deporte, Mujer y Liderazgo”, organizado por FuSaDE.

Barbuto, que dos años atrás reescribió la historia del fútbol en Argentina al ser la primera mujer electa de un club de primera división, fue una de las tres disertantes de este seminario digital [también estuvieron Thays Prado, responsable de ONU Mujeres en Latinoamérica y el Caribe y Micaela Sandoval, jugadora y capitana del equipo femenino de Estudiantes de La Plata] y contó cuáles son los obstáculos a los que debe enfrentarse una mujer que toma decisiones dentro del fútbol.

–¿Cómo fue tu camino en particular, para llegar a ser presidenta de un club? ¿Cuándo decidiste meterte en política?

–Siempre fui hincha y socia de Banfield. Me crié en una familia en la que siempre me enseñaron e inculcaron que la política y la militancia son la herramienta que tenemos para modificar las cosas que no nos gustan o para plantear nuestras ideas, que es lo que transforma, mejora y cambia el mundo. Cuando cumplí 18 años y ya no tenía tantas obligaciones en lo que es el colegio, y tenía un poco más de libertad de movimiento (se ríe), empecé a militar en ese espacio que hoy integro. Ese camino de militancia, al principio, siendo oposición y después formando parte de la comisión directiva, fue lo que me llevó a estar hoy como líder de este equipo de trabajo pero fue un camino de mucha políticia y militancia.

–¿Cómo era militar, años atrás, en un club de fútbol?

–Complicado. En ese momento, hablar de política era hablar de la mala política. Estoy hablando del 2002 ó 2003. Recién empezábamos a entender que la política tenía su lado bueno y su lado malo. Ya no era fácil hablar de política en un club de fútbol, ¡y ni hablar para una mujer! Fue el amor que siempre tuve por Banfield lo que me llevó a continuar y a medida que se me iban presentando adversidades, ir pasándolas. También tuve mucha suerte porque mis compañeros de agrupación, en su momento, me apoyaron. Yo era súper chiquita para ellos y me tomaron y adoptaron. De ellos aprendí todo lo que hoy sé y sigo aprendiendo. El hecho de ser presidenta no significa que ya tenga posgrado en dirigencia. Fue complicado. Por suerte, a medida que pasaron los años, cambiamos la mirada hacia la militancia y hacia la política; también cambió la mirada que tenemos sobre el rol que ocupamos las mujeres en todos los espacios.

–¿Recordás el momento del clic, el cual decidiste que querías ser presidenta?

–No sabría decir cómo fue ese momento… No es algo que tuve siempre en la cabeza, no es que yo tenía diez años y sabía que iba a o quería ser presidenta. Sí supe que iba a ser licenciada en obstetricia; en ese momento decía “doctora de embarazadas” (Risas). Lo sabía desde que tenía seis años. En cuanto a la presidencia, no lo supe toda la vida, fue un camino. A medida que iba aprendiendo me daba cuenta que estaba capacitada. Tenía las herramientas. Y en las últimas elecciones, nuestro compañero y líder de la agrupación se merecía tener un descanso. Entonces, nos empezamos a plantear en nuestro espacio político quien podía liderar. Empezaron a surgir nombres, empezamos a debatir y ahí es como que empecé a pensar que podía ser yo. La realidad es que fue más sugerencia de mis compañeros. Si ellos, que me conocen hace quince años y vieron todo mi recorrido como dirigente consideran que estoy preparada, obviamente dije que sí, vamos para adelante. Después, charlándolo con familia y amigos terminé por asegurarme que me iba a arriesgar en este nuevo desafío, sabiendo que iba a tener el apoyo de todo mi entorno. Además, que iba a contar con todo mi equipo de trabajo, solo íbamos a reforzar las cosas que se habían hecho bien y corregir los errores que habíamos tenido en estos seis años.

–¿Cómo es tu liderazgo? ¿Una mujer lidera diferente en un mundo rodeado de hombres, como el fútbol?

–Históricamente, por una cuestión cultural, pensamos que los líderes tenían que tener cualidades masculinas, siempre se relacionaban con la fuerza y la capacidad del tono de voz más alto, de poder ejercer sobre otros cierto poder para que te hagan caso. La realidad, en mi caso, es otra. No necesito esas cualidades masculinas para poder liderar. Las mujeres tenemos esa capacidad de escucha activa, de poder trabajar en equipo, de manera interdisciplinaria. Por una cuestión cultural, tenemos diferentes maneras de liderar. Espero que esas diferencias cambien con los años. Creo que suma tener en equipos estas diferentes miradas porque fortalecen al grupo y crean una dinámica de diferencias de personalidades que favorecen a todos y nos sirvió muchísimo. Por lo menos es lo que descubrimos en estos ya casi dos años de gestión. No tenemos ese organigrama de que una persona decide y todos atrás asienten. Me dejo aconsejar todo el tiempo y tenemos un idea y vuelta muy fluido y democrático. Me gusta escuchar todas las voces, esa es mi manera de liderar, creo que tiene un sesgo de feminismo por mi cualidad de mujer.

–¿Cuáles fueron tus miedos cuando fuiste electa?

–Miedo tenemos siempre. De otra forma, seríamos personas inconscientes que nos arriesgaríamos todo el tiempo. Es hasta patológico. Lo nuevo y distinto da miedo. Las primeras veces fueron raras: la primera reunión en AFA, por ejemplo. Por suerte, antes de asumir, ya había estado reunida con “Chiqui” Tapia, el presidente. Parecía lo más difícil y ya lo había superado. Cuando me tocó volver como presidenta, ya tenía un par de conocidos. Además, había ido a miles de eventos y partidos antes, ya conocía a algunos presidentes de otros clubes. Por suerte, corría con ventaja porque conocía a la mayoría. Todas las experiencias nuevas generan cierto miedo, el tema es que ese miedo no se convierta en pánico y te paralice. La manera que encuentro de afrontarlos es prepararme para lo desconocido, saber a dónde voy, que es lo que quiero hacer, los temas a tratar, investigar, averiguar y preguntar… Tener herramientas. Me fui preparando y me sigo preparando para todos estos desafíos nuevos que me tocan.

–¿Te tocó enfrentarte a críticas despiadadas?

–Sí, de la mano de la participación política de las mujeres viene algo que es relativamente nuevo. Si bien la violencia a las mujeres existe desde que existimos, junto con el patriarcado, el hecho de que participemos activamente en política hace que últimamente veamos la violencia política, sobre todo de hombres que no quieren que ocupemos los espacios que ellos consideraban propios y la manera que tienen de adoctrinarte y hacerte entender que te van a dejar entrar a ese mundo con sus reglas, con las del patriarcado, es la violencia. Como todas las mujeres que hacemos política, lo sufrí. Me duele en lo personal, a veces. Pero también porque creo que está la idea de cumplir con esa cuestión inhibitoria para las que quieren llegar o lastimar a las que estamos, presionando para que otras no intenten meterse en política. Me pasa que chicas más jovencitas me dicen que estoy loca porque me expongo, que ellas no se animarían a eso, a que las ataquen en las redes sociales por su cuerpo, su pelo, sus kilos de más o de menos… Porque siempre las críticas hacia las mujeres son por el lado de lo estético, con quien tenes relaciones. Es muy básico el manual del insulto. Me duele más porque sé que inhibe a otras que porque me duela a mí, ya son básicos los argumentos, siempre los mismos.

–¿Qué es lo que más te apasiona del cargo?

–Soy una convencida que la política es la herramienta de transformación que tenemos y uno siempre quiere cambiar y mejorar las cosas que más ama. Banfield es parte de mi vida y cada uno de esos logros que conseguimos como gestión, no solo en el ámbito deportivo, que son más que festejados, también en todo lo social, con un colegio que tiene los tres niveles educativos, pudiendo hacer obras. Esas cosas que perduran a lo largo del tiempo, que se recordarán en la historia del club, participando y haciéndolas realidad,  es la satisfacción máxima como hincha. Es el espacio que amamos y lo queremos ver más lindo y mejor. Ser dirigente y sentirte parte de esos cambios y esas alegrías lo más reconfortante. Ser dirigente es un cambio de ida, ya no me imagino lejos de la política del club, aún con los haters y todo lo que pueda venir detrás. Con los años, creo, va a ir cambiando. Es impensado imaginar un fútbol sin mujeres y se van a terminar acostumbrando y nosotras vamos a seguir capacitando y haciendo entender que vamos a trabajar a la par y en conjunto, con los hombres que ya estaban, los que se sumarán, las disidencias… Las mujeres no venimos a sacarle el lugar a nadie si no a trabajar en conjunto.

–El jueves pasado, en el Club River Plate, se aprobó un cupo femenino en comisión directiva. Por el lado de Banfield, ¿seguirían el mismo camino?

–Sí, estamos convencidos que el cupo es una herramienta para que las mujeres se puedan acercar a la política. Después, cada una desde su lugar y con su capacidad de gestión va a poder demostrar que estamos capacitadas para ocupar esos cargos. Considero que para muchos de nosotros es una herramienta fundamental para que se acerquen y ocupen lugares, si no pueden formar parte de las comisiones directivas. Ser dirigente demanda mucho tiempo y esfuerzo y no todas tienen la suerte de poder combinar trabajo, familia y la vida de dirigente. Pero sí queremos que más mujeres participen en la política, en las áreas del club donde puedan, que vayan haciendo su militancia y lograr más mujeres en cargos con toma de decisiones. Espero que dentro de quince años no necesitemos que por ley esté escrito que las mujeres debemos ocupar un veinte por ciento, que sea equitativo. Para un primer paso, el cupo es fundamental. En Banfield necesitaríamos reformar el estatuto para poder agregarlo, es bastante complejo en nuestro club en particular porque se haría por asamblea, tratamos de hacerlo cerca de las elecciones. Pero sí, está en la mesa de discusión.

 

Matías Barreiro, presidente de la Fundación Salud Deporte y Educación (FuSaDE), sobre el seminario:

“Desde FuSaDe creamos este espacio como un lugar para hablar de temas que nos apasionan, más en este contexto que nos toca vivir hoy en día. Este es un buen lugar para escuchar experiencias, debatir temas y sacar conclusiones. Desde FuSaDE trabajamos íntegramente en lo que es deporte, educación y salud en su conjunto. Por ejemplo, creamos la Academia de Fútbol Femenino FuSaDE, donde le damos a jóvenes y adolescentes que quieran tener una experiencia en lo que es un entrenamiento de alto rendimiento. Hoy queremos conversar sobre los desafíos que enfrentan las mujeres, específicamente en el fútbol, desde el punto de vista institucional y también deportivo. Las mujeres lograron, en este último tiempo, una gran cantidad de desarrollo en esa actividad que le hace muy bien a la sociedad argentina. Fue un orgullo contar con las tres disertantes, Thays, Lucía y Micaela, además de la moderación de Sofía. Como amante del fútbol, y presidente de FuSaDE, es un placer y una enseñanza escucharlas”.

Aquí podés encontrar el webinar completo: